8/10/13

Reflexiones: cambio horario.

¿Cómo afectaría el cambio horario al huso Británico a nuestros hábitos de lectura?


Es bien sabido por todos que el gobierno propone un cambio radical de nuestro horario, mediante un cambio que nos situaría a la misma hora que Londres, Portugal, o las Islas Canarias. Y es que por nuestra posición geográfica sería la hora correspondiente, si atendemos al Meridiano de Greenwich. ¿Hasta que punto atrasar una hora cambiaría nuestras vidas?


Ilustración: Luis Parejo
Imagen: El mundo.es

Adaptarnos a una nueva zona horaria, no sólo supondría un desfase de un par de días, también implicaría importantes cambios en nuestros hábitos de sueño, alimenticios y laborales. Hay quién lo considera innecesario, y otros, como los científicos, afirman que aportaría muchos beneficios. Estaríamos más descansados, seríamos más productivos, tendríamos más tiempo libre, y regularíamos más eficazmente nuestra dieta. Por supuesto hablamos de un proceso de adaptación que fácilmente podría durar un par de años. Independientemente de que estemos o no a favor de este drástico cambio, hoy toca meditar en como repercutiría en nuestro pasatiempo favorito: la lectura.

Comenzar la jornada escolar a las siete y media, y acabarla algo después de las 12, tras tomar un pequeño tentempié para comer.  Luego volver a casa (excepto e caso de tener clase por la tarde), y dedicarse a acabar tareas hasta las seis (algo más de cuatro horas), hora de cenar. Después, el tiempo es nuestro. ¿No es genial? Varias horas para dedicar a la lectura y el ocio en general. Muchas más si las cuatro horas de las que disponemos previamente para completar nuestros deberes son suficientes (como ocurre en la mayoría de los casos, excepto en época de exámenes).


Meridiano de Greenwich (Londres)

En mi opinión, no sólo aumentaría el tiempo que le dedicamos a esta actividad. Los que leemos antes de irnos a dormir,  abriríamos los libros antes de lo habitual, ahorrando energía (pues aún habría luz solar), y prestaríamos más atención al texto al estar completamente despiertos. Además, evitaríamos situaciones como despertarse con un libro cerrado en el suelo, el marcapáginas perdido entre las sábanas y las gafas clavadas en el puente de la nariz hasta hacerte sangre.

Pero... ¿es realmente como nos hacen creer? El tiempo que pasaríamos despiertos es el mismo, por lo que técnicamente, en un mismo intervalo tendríamos que realizas las mismas acciones cotidianas, ahorrando únicamente en la hora de la comida. Aprovechando el tiempo más allá de la cena, lo único que conseguiríamos es acostarnos tarde, para madrugar al día siguiente, y dormir menos, estar cansados, y reducir nuestro rendimiento como escolares y cómo lectores.


Ambos puntos de vista se dan entre partidarios y opuestos a la modificación del huso horario. Ahora es vuestro turno de compartir vuestra opinión.


¿De que forma afectaría cambiar nuestro horario a los hábitos de lectura?
¿Creéis que es una buena medida?

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