5/10/14

Reflexiones: la sobreinformación

¿Puede nuestro cerebro sobrecargarse de información?


Por todos es sabido que la sobreinformación desinforma, y este es uno de los problemas más acuciantes de la sociedad contemporánea. La nuevas tecnologías son, en su mayor parte, las culpables, pero no nos referimos únicamente a la televisión u internet (es es un problema en el que hoy no vamos a profundizar), sino a la sobreinformación literaria. ¿Nunca has pensado que se publican demasiados libros como para leer todos los que te gustarían? ¿Nunca te has dado cuenta de que tu pila de lecturas pendientes ha alcanzado una altura estratosférica? Hoy procederé a analizar este problema tan común entre los lectores.



Actualmente, hay muchas personas cuyo sueño, profesión o hobby es dedicarse a la escritura. tanto que cada vez es más elevado el porcentaje de obras que las editoriales han de rechazar (y también el propio número de editoriales activas). Asimismo, cada mes, miles de lectores como yo nos vemos obligados a meditar sobre de qué novedades hemos de prescindir, libros que dejamos en el estante de las librerías susurrando en tono seductor "léeme", "léeme"...

Por muy alto que sea tu ritmo de lectura, siempre habrá libros por leer, y la lista no hace más que crecer. Hay demasiados libros en el mundo como para leer todo lo que nos gustaría, y durante temporada de exámenes, nuestro montón de lecturas pendientes crece descontroladamente, provocando angustia en muchos de nosotros. Cada vez es más complicado encontrar en una biblioteca un libro concreto, o tener lecturas en común con otra persona. Como consecuencia, muchos tienden a tirar de bestseller, y grandes novelas pasan desapercibidas.


Existen miles de enciclopedias que tratan los mismos temas, cientos de diccionarios idénticos, y cada vez nos sentimos perdidos entre tanta variedad literaria, que, en realidad, no es tan variada como la percibimos. Más que sobreinformación, se trata de información multiplicada, y es sabido por la ciencia que nuestro cerebro no se siente satisfecho con sus elecciones cuando la variedad entre la que escoger es tan amplia, a pesar de lo que podamos creer.


Mis consejos para no estresarse ante una lista de libros en constante crecimiento son los siguientes:

Mantened siempre un orden a la hora de leer. No os recomiendo que hagáis como yo que leo los libros según los impulsos infusos, y algunos tomos de mi pila por leer pueden llevar en ella un año, mientras que otros desaparecen a la semana.

Pensad detenidamente a la hora de escoger un libro (especialmente si forma parte de una saga). Sed selectos y no os fiéis únicamente de las recomendaciones de otras personas (algo que suele engrosar mucho mi lista: libros que otros quieren que leo, pero yo, en realidad, no).


Y, ante todo, administrad bien vuestro tiempo y no lo gastéis en banalidades. Los momentos muertos podrían aprovecharse perfectamente para hincarle el diente a un buen libro...

A toda la ecuación se suman los "Clásicos que todo lector debe leer alguna vez en su vida". Una lista interminable de títulos de todas las épocas y géneros.

Ahora bien... ¿Qué es lo que ha causado este repentino exceso de información? hasta hace poco no suponía un problema, pero en las últimas décadas ha ido en aumento... ¿Cuál es vuestra opinión? ¿Algún consejo para erradicar el problema?

Ante todo la lectura nunca debe ser un motivo de estrés, sino una fuente de placer infinita... ¡Aún más que la pila de lecturas pendientes!
(Sí, ha de ser un infinito más grande)

2 comentarios :

  1. La voracidad lectora siempre ha estado ahí, lo que sucede es que el mercado ha crecido, hay miles de ofertas ya no solo de editoriales grandes, sino de hasta autores que se autopublican, y eso aumenta mucho la oferta, tanto que agota. Da pena terminar de leer un libro y pensar que has perdido el tiempo, pero sucede y resulta demoledor, mientras que satisface mucho acabar un libro con la sensación de que algo ha funcionado.

    Creo que no hay solución, sino que cada uno debe aplicar el criterio que considere más adecuado. Cuando tenía mucho más tiempo libre del que ahora tengo, devoré durante muchos días tomos grandes, la mayoría de libros de fantasía, pero con el paso del tiempo, mi abanico de libros a leer se ha abierto y mi tiempo se ha reducido, por lo que trato de ser selecto y combinar lecturas que considero necesarias y que sé que me gustarán (por ejemplo, algunos clásicos... ¡aunque esa lista pueda ser también interminable!) como los que sé que son puro entretenimiento, pero que también son necesarios.

    Recientemente, concluí la lectura de Si esto es un hombre, de Primo Levi, sobre los campos de concentración nazis, un testimonio profundo y demoledor, un -ya- clásico italiano que ahonda en la condición humana. Y al poco tiempo, leí El increíble caso de Barnaby Brocket, una lectura dedicada a jóvenes, con una moraleja más clara que el agua, pero a fin de cuentas, algo entretenido. Son obras muy dispares, y cada una me ha aportado algo distinto. Creo que la cosa está en elegir de manera adecuada, aunque nunca sepamos cómo de satisfechos acabaremos con la lectura o si esta se hará ligera o una carga muy pesada.

    Y ante todo, una cosa importante: que nuestro criterio sea personal. Las opiniones ajenas ayudan, pero también pueden poner baches a la hora de acercarnos a un nuevo libro.

    Un saludo,
    Luis J. del Castillo

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    Respuestas
    1. Coincido en todo lo que has escrito.
      Esto es lo que buscamos de las reflexiones, que nuestros lectores participen en ellas... ¡Me quito el sombrero ante tu comentario!

      ¡Un saludo desde Lectureka!

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