15/4/15

Dragal IV; a estirpe do dragón

¡Dragal regresa por todo lo alto! 
A estirpe do dragón, xa está aquí...




 Tres años. Tres años tuvimos que esperar para que la cuarta entrega de Dragal llegara a nuestras manos... tres años que han valido la pena; cada segundo de espera.

 Los lectores habituales de Lectureka! conoceréis y probablemente compartiréis mi pasión por Dragal, la mejor saga juvenil gallega jamás escrita (y la más épica). Tras tanto tiempo de agonía, (aunque en el medio tuvimos la agradable sorpresa que fue Sete Caveiras), por fin ha llegado la cuarta parte de la saga que intentará ir un paso más allá de todo aquello que hemos visto en las tres brillantes entregas de la primera trilogía, ¿Lo habrá conseguido? Todas mis conclusiones en profundidad, a continuación.


 Antes de comenzar con la reseña os recuerdo que el libro saldrá a la venta oficialmente mañana, 16 de abril, y esa misma tarde, en la Feria del Libro de Pontevedra, tendrá lugar la primera presentación de Dragal IV, que contará con la participación de Elena Gallego (autora), Manuel Bragado (editor) y Pablo García (redactor de Lectureka!), es decir, yo mismo. ¡No os la perdáis! (Más información aquí)

 Estoy profundamente agradecido a Elena y a Edicións Xerais por haberme permitido participar en un evento así, y por cederme un ejemplar del libro. Aún me abruma pensar que por un día asistiré a una presentación, no como público, sino que me sentaré al otro lado de la mesa, junto a una autora cuyas novelas admiro sinceramente.

 Dicho esto, es la hora de analizar punto por punto, a la mayor de las novelas de la saga del dragón gallego. Bienvenidos a la primera reseña de Dragal IV:

Dragal IV; a estirpe do dragón
Autora: Elena Gallego Abad
Editorial: Xerais

Sinopsis: (puede contener spoilers de Dragal III) tras lo ocurrido en la cripta de Dragal, los poderes del dragón se desvanecen, y la profecía parece cada vez más incierta. La relación entre los miembros de la fraternidad se recrudece. En su lucha por recobrar los poderes arrebatados durante el ritual, Hadrián se ha vuelto más susceptible que nunca, y Mónica esconde un secreto que podría determinar el destino de la fraternidad.
 Pero la esencia del último dragón no se ha desvanecido del todo; lo que queda de Dragal se ha aferrado a cada uno de los miembros de la fraternidad, y la aparición de pequeñas escamas será solo el principio. Poco a poco los caballeros de Dragal comenzarán a descubrir poderes sobrenaturales, que cambiarán irremediablemente el curso de sus vidas. Cortiñas se aferra a la posibilidad de perpetuar la estirpe, y experimenta en su laboratorio con fórmulas alquímicas para lograr la metamorfosis. Si a todo esto le sumamos la presencia del Codex Dragalianus, y la intervención de los enemigos de Dragal, entre otros inquietantes descubrimientos, la combinación es explosiva.


Opinión personal: Dragal IV es, en esencia, pura magia. En 2013, el joven crítico inexperto que era yo por aquel entonces dijo, y cito textualmente, que cada libro de Dragal supera al anterior. Hoy, casi dos años después, ese joven sigue totalmente convencido de ello. Después de los insuperables acontecimientos de A fraternidade do dragón, parecía que Elena Gallego no podría superarse a sí misma una vez más; pero nos equivocábamos.

 A estirpe do dragón presenta una pronunciada evolución con respecto a anteriores entregas de la saga; no tanto argumentalmente (que también), como en la construcción de la historia, de los personajes, de sus sentimientos y reflexiones, siendo una novela sorprendentemente completa que, como era de esperar, mantiene al lector pegado a las páginas desde el minuto uno, demostrando el característico dominio del suspense, intrínsecamente ligado a todas las obras de Elena gallego, que a base de capítulos relativamente cortos consigue una fluidez y una perfecta transición entre cada capítulo, de modo que cuando te das cuenta, las horas han pasado y trescientas páginas después, a las tres de la madrugada, sigues tan fascinado como en la primera.


 Tras la lectura, he llegado a una curiosa conclusión. ¿Es este el mejor libro que Elena Gallego? Sin duda alguna. ¿Se trata de la mejor entrega de Dragal? Es discutible. ¿Suena contradictorio? Me explico:

 Dragal IV se siente como algo completamente nuevo, como el comienzo de algo mucho más grande que todo lo que hasta ahora conocíamos. Es el inicio de lo que se intuye como una segunda trilogía, de una segunda temporada en la saga del dragón gallego, y yo siempre lo concebí así, y por ello estoy convencido de que la trilogía de Dragal no ha dejado de serlo, simplemente ha surgido una segunda. En base a esta reflexión, y permitidme la libertad de establecer esta comparación; ¿podemos pedirle más al primer episodio de la segunda temporada de una serie televisiva que al último y apoteósico episodio de la temporada precedente? La respuesta es no. Por mucho que haya mejorado la puesta en escena (o "puesta en página"), y por mucho que se haya intensificado la conexión casi sobrenatural con el espectador (en este caso el lector), no se le puede exigir tanto, aunque lo que se avecine sea mucho mayor.

 O, al menos, eso es lo que pensaba hasta que llegué a la segunda mitad del libro y Elena sacó su artillería pesada para echar por tierra mi teoría.

 Considero un milagro haber sobrevivido a la lectura. Aún estoy en estado de shock. Mi hermana puede dar fe de que pasé todo el día exclamando; ¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Esto no puede ocurrir! Demasiada intensidad, demasiada emoción por página cuadrada, demasiados giros inteligentes y convenientemente añadidos a la trama... y es que algo que destaca en todas las nuevas entregas de la saga es la habilidad de su autora para inventar e implementar cualquier factor, artilugio mágico, códice sagrado o unicornio Narniano que tuerza todo aquello que conocemos, sin que parezca forzado y encajando a la perfección con todas las piezas del puzle.
 
 En Dragal IV se forja un pasado que asienta una historia ya creíble de por sí, aportando datos históricos, alquímicos y legendarios que respaldan cada punto clave de la trama. La existencia de los dragones se me antoja cada vez más factible...




 Pero si algo sabe hacer bien esta mujer (si es que sus libros lo tienen todo), es poner punto y final a sus novelas. Dragal IV me ha dado un motivo más por el que desearía matarla (ya llevo cinco; el final de Dragal I, el final de Dragal II, el final de Dragal III, el final de Sete Caveiras y el de Dragal IV). No recuerdo haber leído nunca un capítulo que cierre de forma tan efectiva una novela. 
Nunca es un término muy absoluto... 
NUNCA 
Pero Pablo, estás seguro de que...
NUNCA, JAMÁS. Durante las últimas páginas de la novela, temía el final, un final que no acababa de llegar, que en ningún momento daba señales de vida... hasta que de pronto, ocurrió, el detonante de un explosivo desenlace que aún puebla mis sueños y pesadillas; un desenlace que en un principio se me antojó precipitado, pero épico, emocionante, inigualable. Un final que consiguió dejarme sin palabras, y que cada día hasta la publicación de Dragal V me corroerá por dentro. De haberse extendido más habría sido muy corriente, repetitivo incluso, pero el formato escogido; directo, efectivo, emotivo... sobrecogedor, es de lo más acertado. Es simplemente demasiado para procesarlo.


 (El próximo párrafo podría contener spoiler de Dragal III) ¿Recordáis las conversaciones telepáticas que Hadrián mantenía con el dragón? En esta novela, el protagonista pierde todo contacto con él, sin embargo, de algún modo, esos diálogos se mantienen. En Dragal IV el amplio abanico de emociones que experimentan cada uno de los personajes tienen un gran peso argumental, y de alguna manera, la forma en la que sus pensamientos se reflejan en el papel, son un sucedáneo de aquellas conversaciones telepáticas. En esta ocasión, ellos mismos son los dos integrantes de un diálogo unilateral, un diálogo consigo mismos, un diálogo con su dragón interior.

 Como siempre hago cuando se trata de Dragal, no puedo despedirme sin hacer alusión a la cubierta... Mi teoría es que las ilustraciones de cubierta de los libros de la saga  son un reflejo del interior de cada libro; por una parte, todas son muy épicas (no se admite discusión), y del mismo modo que ocurre con las novelas, cada una es mejor que la anterior. Del mismo modo podría decir que ocurre exactamente lo mismo con el título escogido para cada nueva entrega. A estirpe do dragón... qué sencillo, y qué acertado. 


 Esta no será la última vez que disfrutemos de esta fantástica saga (Dragal no lo quiera), y es seguro que habrá nuevas entregas. Y no solo eso, cada vez queda menos para que sepamos algo del proyecto multimedia a cargo de Ficción Producciones, que incluirá una película, un videojuego y un cómic interactivo. Si de algo me he dado cuenta en mi relectura de la trilogía original, que a mí me encantan estas cosas, es de lo bien que encajaría cualquier libro de la saga en un guión cinematográfico. Esa forma de dosificar la información, de generar suspense a cada capítulo, de enlazar adecuadamente cada escena... es algo que quiero ver.

Valoración:
Cualidades: (consultar diccionario de acrónimos) OVNI / EPI / GEL / LB / 
Nota: 9,5

¿Qué ocurre con esa nota redonda que nunca parece llegar para Dragal? Yo siempre tengo la esperanza de que el próximo libro sea mejor, y por lo tanto me reservo el 10 para la última parte de la saga (y si Elena dice la verdad al declarar que da para tres trilogías... se hará de rogar).

¡Nos vemos en la presentación! ¡No os la perdáis!

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