25/4/15

Entregado el Premio Miguel de Cervantes 2014


"Ser objeto de halagos por la institución literaria me lleva a dudar de mí mismo"

Juan Goytisolo



 El pasado jueves 23 de abril, coincidiendo con el Día Mundial del Libro, tuvo lugar la ceremonia de entrega del Premio Cervantes 2014, fallado el pasado año, cuyo ganador no es otro que el escritor barcelonés Juan Goytisolo. Han pasado ya dos días desde entonces, pero nunca es tarde para ofreceros un especial al respecto, en el que haré especial hincapié en las palabras pronunciadas por el galardonado durante su discurso. Este señor, sabe hacer las cosas con estilo...

El Premio de Literatura Castellana Miguel de Cervantes, es quizás el más prestigioso reconocimiento literario que puede recibir un autor en lengua hispana. Desde 1975, premia a escritores iberoamericanos, cuya obra, o la parte más relevante de ella, esté escrita en castellano. A finales del pasado año, el jurado, compuesto por diversas personalidades literarias, lingüísticas y gubernamentales como son los dos últimos galardonados, un miembro de la RAE, otro de las Academias Iberoamericanas de la lengua española, el Ministro de Cultura, o el director del Instituto Cervantes (entre muchos otros), designaron a Juan Goytisolo como merecedor de tal condecoración.



 Cuando el escritor premiado se presentó en el Colegio de San Ildefonso para recibir el reconocimiento, confesaba sentirse "Como Bárcenas cuando llega al juzgado". Aquel, como ocurre durante la entrega de todos los premios, fue un día de reivindicación, y Goytisolo, en lugar de asistir ataviado con la vestimenta protocolaria, apareció con una americana y una corbata de hace 35 años.

 No mucho tiempo después, procedió a leer su discurso de aceptación, al que había titulado "A la llana y sin rodeos", y que podría resumirse como una reivindicación de la injusticia social, el desconocimiento de la parte más sombría del pasado del legendario escritor que da nombre a los premios, y en definitiva como una protesta ante la mayor parte de los presentes (las caras de sus majestades y el señor ministro son todo un poema). Nunca antes nadie había dicho con tanto estilo que no cree merecer el premio que se le entrega. En este caso no solo lo hace eso, sino que las palabras que utiliza, como podéis comprobar en el titular de la entrada, dejan claro que incluso le ofende el haberlo recibido. En palabras mayores, ha declarado que de existir el Quijote arremetería contra todos los que ostentan el poder (gran parte de ellos reunidos en esa habitación), e incluso remata la faena con un guiño a Podemos... 


 Desde luego es mucho más efectivo que la moda impuesta el pasado año de rechazar todos los premios otorgados por el estado. Literalmente, en su breve pero intenso discurso se ha reído en la cara de los políticos y les ha insultado sin miramientos, y probablemente sin que estos se percataran. Por su expresión en el vídeo no parecen estar prestando mucha atención...

He aquí el discurso íntegro por escrito. Más abajo he recopilado las cinco frases con las que resumiría sus diez minutos de gloria.


El discurso en cinco claves:

Los escritores se dividen en dos esferas o clases: la de quienes conciben su tarea como una carrera y la de quienes la viven como una adicción. El encasillado en las primeras cuida de su promoción y visibilidad mediática, aspira a triunfar. El de las segundas, no. El cumplir consigo mismo le basta 

Ser objeto de halagos por la institución literaria me lleva a dudar de mí mismo, ser  persona non grata a ojos de ella me reconforta en mi conducta y labor. Desde la altura de la edad, siento la aceptación del reconocimiento como un golpe de espada en el agua, como una inútil celebración.

En vez de empecinarse en desenterrar los pobres huesos de Cervantes y comercializarlos tal vez de cara al turismo como santas reliquias fabricadas probablemente en China, ¿no sería mejor sacar a la luz los episodios oscuros de su vida tras su rescate laborioso de Argel?

Es empresa de los caballeros andantes, decía don Quijote, “deshacer tuertos y socorrer y acudir a los miserables” e imagino al hidalgo manchego montado a lomos de Rocinante acometiendo lanza en ristre contra los esbirros de la moderna Santa Hermandad que proceden al desalojo de los desahuciados, contra los corruptos de la ingeniería financiera o, a Estrecho traviesa, al pie de las verjas de Ceuta y Melilla que él toma por encantados castillos con puentes levadizos y torres almenadas socorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad.

Volver a Cervantes y asumir la locura de su personaje como una forma superior de cordura, tal es la lección del Quijote. Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua que nos rodea. Asentamos al revés los pies en ella. Digamos bien alto que podemos. Los contaminados por nuestro primer escritor no nos resignamos a la injusticia.

¿Qué opinión os merecen las palabras del galardonado?

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