31/5/15

Reseña: Todas las Hadas del Reino

Érase una vez, una reseña en Lectureka...

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Lee las primeras páginas aquí.

 Todas las Hadas del Reino, la nueva novela de Laura Gallego, está causando furor en librerías y cuenta ya con tres ediciones en apenas dos meses. Como fan de la aclamada autora de literatura juvenil no me podía permitir dejar pasar una novela como esta, y aunque ha tardado en llegar a mis manos espero que vuestra espera merezca la pena y la reseña que hoy comparto esté a la altura de vuestras expectativas del mismo modo que el libro lo estuvo de las mías (lo cual no tiene por qué ser necesariamente bueno...).

 La nueva novela juvenil de Laura tiene una particularidad: está inspirada en los cuentos clásicos y la historia está plagada de constantes guiños y referencias. Intentando adaptarse a la estructura de dichos cuentos, por primera vez en mucho tiempo no está conformado por catorce capítulos, sino de más de un centenar de ellos, de apenas tres o cuatro páginas de extensión, lo que confiere a esta obra una particular frescura y agilidad. Esta propuesta tan original y diferente entraña sus ventajas e inconvenientes. ¿Queréis descubrirlos todos?

Todas las Hadas del Reino
Autora: Laura Gallego
Editorial: Montena

Sinopsis: Siete son las hadas que, apartadas de su reino natal, entregan su vida a los mortales para cumplir los deseos de los más desdichados (teniendo en cuenta que son inmortales, eso es mucho tiempo...), y se les conoce como hadas madrinas. Camelia es una de ellas, y quizás también la más efectiva y metódica. Todos y cada uno de los problemas de sus ahijados son resueltos de forma eficiente y satisfactoria. En trescientos años no ha podido descansar un segundo. Su trabajo más complicado llega de la mano de Simón, un mozo de cuadra enamorado de la princesa Asteria de Vestur, quien ni siquiera sabe de su existencia.
 El de hada madrina es un trabajo ingrato, y por primera vez comienzan a cuestionar su labor de atender a los caprichosos humanos. ¿Deberían seguir el camino de los ancestrales y abandonarlos a su suerte o correr el riesgo de enamorarse de uno de ellos y perder su inmortalidad?



Opinión personal: Érase una novela que no conseguía levantar las expectativas de un lector. Él se obligaba a emocionarse por el lanzamiento del próximo libro de una de sus autoras favoritas, pero poco le atraía de la nueva publicación. Finalmente la leyó, creyendo ciegamente en Laura Gallego, y alcanzó un final feliz. Pero no comió perdices. No le gustaban.

 Sabido es por todo lector de Lectureka! que TLHDR nunca ha llamado demasiado mi atención. El argumento que nos presentaron antes de su lanzamiento no consiguió suscitar interés en mí, y pasaba de lo más desapercibido. Tengo la suerte de poder decir que lo que finalmente encontré en su interior es muy distinto de aquello que se prometía, y no se trata del entrañable y empalagoso cuento de hadas que muchos esperaban... primer punto a su favor.

 Os pondré en situación. Mi relación con Laura Gallego es una relación de amor-odio. Adoro la mayoría de sus novelas, mientras que otras son para mí de lo más anodinas. En un principio pensé que se trataría de una obra del segundo grupo, tras la excelente Enciclopedia de Idhún y El libro de los portales que se coronaban como soberanos del primero. De hecho, seguí pensándolo durante buena parte del libro, al que le costó casi doscientas páginas engancharme... pero, en cuanto lo hizo, cambié radicalmente de opinión. No solo la magia era un arma de doble filo... tú también, Laura.


 Los primeros compases del libro no contribuyeron a mejorar mis expectativas iniciales, pero precisamente fueron esas bajas expectativas la mayor baza a la hora de sorprenderme. Detrás de aquella sinopsis a priori no demasiado interesante se esconde una historia mucho más profunda que presenta el mejor desarrollo de personajes de toda la obra de Laura... pero vayamos por partes.

 La novela bebe de los cuentos clásicos y los combina con acierto, introduciendo elementos pertenecientes a muchos de lo más conocidos, y a otros que no lo son tanto. Estos guiño son lo más enriquecedor de la historia, sobre todo aquellos más imperceptibles, si sabes identificarlos (produce una extraña satisfacción descubrir todas las referencias).

 No negaré que su estructura es original, y me alegra que Laura haya salido de la comodidad de los catorce capítulos, aunque no siempre es efectiva (una vez más, un arma de doble filo). El hecho de que sean tan breves (entre dos y cuatro carillas a lo sumo) aporta mucha agilidad y los hace identificables con los cuentos clásicos, aunque muchas veces, con el pretexto de mantener esa brevedad, se producen divisiones que lastran la dinámica de una escena, que fácilmente podría haber sido narrada del tirón. Adaptar la estructura de un cuento a una novela no siempre funciona, y en ocasiones resulta predecible (todos conocemos ya como funcionan los cuentos) aunque el acabado es loable.


 Como decía, le costó llamar mi atención, pero el punto de inflexión que separa lo que consideraba una obra corriente de lo que realmente esperaba de Laura y ha podido sobrepasar mis expectativas está en torno a la tricentésima página. La autora ha sabido sorprender y reconducir el final hacia algo memorable, subsanar casi todos los errores que, a mi juicio, había cometido en un principio, y sin superar a otras obras como Memorias de Idhún o El libro de los portales desde un punto de vista argumental se ha superado en otro campo que yo valoro especialmente (redoble de tambores...) la evolución del personaje (qué sorpresa... yo jamás hago hincapié en ese aspecto...).

 Aunque las relaciones amorosas que establecen la mayoría de los personajes me parecen tan planas como cabe de esperar de un cuento, muchos personajes, y en especial Camelia, nos han descubierto una profundidad inédita en la obra de Laura. El hada experimenta un arco emocional fascinante (ojo al spoiler) que me recuerda inevitablemente al de Maléfica en la película de Disney del pasado año. Es algo que no esperaba y me sobrecogió cuando creí que nada podría hacerlo. La exploración de los sentimientos de Camelia y su viaje emocional se sitúan como el punto fuerte de la novela (fin del spoiler), rematando la faena con un final atípico y satisfactorio (y ahora es cuando me contradigo) que deja tantos cabos sueltos como cabe de esperar de una novela autoconclusiva.


 En conclusión, se trata de una "puesta en página" arriesgada, que si bien no destaca por ser lo mejor que ha escrito Laura a nivel argumental ni narrativo, supera todo lo que ha publicado hasta ahora en cuestión de desarrollo de personajes, aportándoles una dualidad especialmente tridimensional.




Valoración:

Me ha gustado tanto como: Alas negras
Nota: 8,3


Y colorín colorado... esta reseña se ha acabado.

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