4/7/15

Memorias de Idhún: el juego de mesa

Del libro al tablero: jugando con la Tríada

 Paseándome entre los estantes de una tienda de cómics hace ya unas cuantas semanas, me encontré con una reliquia Idunhita perdida: el Juego de Mesa de Memorias de Idhún, publicado en 2006 y descatalogado desde que tengo uso de razón ¡y además de oferta! Desapareció enseguida del mercado, lo que lo convierte en una joya de coleccionista... ¿Pero va más allá de eso? ¿Es solamente un objeto de exposición para un idhunita privilegiado, o tiene algún valor jugable? Procedamos a analizarlo en profundidad:

 Memorias de Idhún, el juego de mesa; una aventura fantástica fue editado en 2006 por la empresa juguetera Simba. Por aquel entonces solo los dos primeros libros de la trilogía; La resistencia y Tríada habían sido publicados, y el juego estaba inspirado precisamente en esa segunda novela de la saga. Los jugadores deben viajar por el mundo de Idhún asumiendo el rol de Jack, Victoria, Kirtash, Alsan, Shail o Kimara, derrotando monstruos y superando eventos en su camino para conseguir la experiencia suficiente como para despertar al dragón y al unicornio y derrotar a Ashran el nigromante al llegar a la torre de Drackwen.

 La ilustración del tablero corre a cargo de José Luis Navarro, quien se inspiró en el mapa que él mismo había dibujado para la novela.

 Por otra parte, las ilustraciones de las cartas son obra de Marcelo Pérez, y me ha llamado poderosamente la atención que las cartas de los dioses no tuvieran dibujo alguno, al representar a seres... indescriptibles (si habéis leído la trilogía, sabréis a lo que me refiero).


 Antes de aportar mi visión personal del conjunto, hagamos un repaso rápido a las reglas de juego. Como podréis comprobar en la fotografía inicial, el tablero es bastante líneal, y los jugadores deben avanzar por él tomando la dirección que deseen hasta alcanzar la torre de Drackwen y derrotar a Ashran. Pero antes deberán mejorar su habilidades en la batalla y conseguir quince puntos de experiencia derrotando criaturas hostiles. El mapa está dividido en tres zonas, y la dificultad de los retos aumenta a medida que se acerca el final.

 Cada personaje tiene una habilidad especial y número determinado de puntos de fuerza, mente y vida, que utilizarán para combatir con los monstruos tirando unos dados e intentando superar los valores de estos, arriesgándose a perder vida y, en casos extremos, regresar al inicio del tablero. Derrotando a los monstruos -que van desde sheks hasta trasgos, Szish, ladrones, swanits y árboles asesinos- obtendrán los preciados puntos de experiencia, así como puntos de premio para adquirir armamento.

 Las cartas que han de coger al final de cada movimiento no solo les enfrentarán a enemigos, sino también a eventos como la conjunción astral, encuentros con las distintas razas de idhún, Gerde o los dioses (entre otros), y causarán distintos efectos en los jugadores. Deteniéndose en los oráculos pueden recuperar vida, y si hacen lo propio en las torres pueden viajar a Limbhad y comprar armamento con sus puntos de premio para mejorar sus estadísticas. Del mismo modo, pueden perderlo en un instante si son derrotados por un shek y enviados a Umadhún...


 A simple vista puede sonar genial, y lo más probable es que todo idunhita que lea esto esté maldiciendo mi suerte y preguntándose por qué esta maravilla no es suya. No os precipitéis, y leed lo que tengo que decir.

 Antes incluso de abrir la caja, comienzan las malas vibraciones. El diseño en general es aceptable, pero la sinopsis del juego incluye diversas faltas de ortografía, además de otros errores flagrantes. "Idhún" y "Umadhún" llevan acento, y la guerrera Yan se llama "Kimara", no "Kitara". La lectura del texto de la caja me enervó, pues denota poco cuidado y supervisión.
 Al abrirla, nos encontramos con un interior algo caótico. Las piezas troqueladas están perfectamente colocadas en sus cartones, pero una vez fuera no hay lugar para colocarlas, al igual que las cartas. La caja está prácticamente vacía, y el jugador tiene que poner mucho de su parte para organizarla...

 El troquelado de los personajes es horrible (ved las fotografías para entender a lo que me refiero), y su aspecto no mucho mejor que su forma. Este juego fue concebido mucho antes de la realización de los cómics por parte de Estudio Fénix, por lo que las ilustraciones de los personajes y las cartas distan de lo ideal, y de la imagen que ahora tenemos de ellos. A decir verdad, desde mi punto de vista son bastante feas, a excepción de la del tablero (realizada por otro artista), que aún así ha sido dividido en tres secciones sin seguir lógica alguna.


 Respecto a las fichas de los personajes... ¿Véis ese cuadrado blanco bajo el rótulo del nombre? Es completamente inútil. No sirve para nada. De nuevo nos encontramos con errores ortográficos como "esperiencia", y además se han lucido con el dibujo de Ashran (que no es un personaje jugable).

 Por otra parte, tras un par de partidas, considero que los valores de fuerza, mente y vida entre los personajes (tanto entre sí como respecto a los enemigos) están muy desequilibrados, y no veo la lógica en ellos. ¿Qué criterio han podido seguir para determinarlos? Además no existe ningún tipo de marcador para la vida o la experiencia, por lo que debes llevar la cuenta manualmente.

 El libreto de reglas tampoco es muy alentador. Son bastante simples, y la explicación es más confusa de lo que debería. Podría haber sido más esquemática, aunque eso no arreglaría el poco tino con el que se han redactado las normas, que dejan varios cabos sueltos que luego dan lugar a problemas, y en general podrían haber sido ideadas con más cuidado.


 La mecánica es bastante simple, y como concepto tediosa, basándose en repetir acciones que se vuelven aburridas a los cinco minutos, cuando la partida se puede alargar más de lo deseado. El combate final tampoco mejora respecto al resto del juego. Es necesario derrotar a Ashran tres veces, pero sus valores son tan elevados, que ni siquiera con el mejor de los personajes con las armas más poderosas posibles equipadas fuimos capaz de derrotarlo (concretamente fue mi hermana, que cayó contra él al luchar con Kirtash. Yo jugaba con Victoria, que pese a tener mucha vida es tan débil que hasta el peor de los enemigos se me resistía).

 El estilo del juego no convencerá a los acérrimos de los juegos de rol, y resultarán confusos para los jugadores casuales, sin afincarse en un público definido.

 Pero lo que resultó más molesto de todo, que realmente lastra el ritmo de juego, es la cantidad de efectos de distintas cartas que hay que tener en cuenta simultáneamente. Además de los puntos de vida y experiencia, hay que sumar los efectos de los eventos, de las armas, de los dioses, de los turnos perdidos, de la carta que dura dos turnos te quita puntos de movimiento y te añade fuerza, de la carta que te permite mover más durante tres turnos y ya ha consumido dos, de si actúan sobre uno o todos los jugadores o monstruos... y todo ello puede coincidir en un solo movimiento, hasta el punto en que ninguno de los jugadores se pone de acuerdo en que cartas siguen haciendo efecto o cuando es el momento de retirarlas, y en muchas ocasiones se acaba por ignorarlas por error.


 Como conclusión, puede ser una pequeña joya para los idunhitas más coleccionistas que no se puedan resistir a las piezas de merchandishing más exóticas, pero ahora comprendo por qué fue descatalogado. (Laura, ¿Por qué no hacéis otro mejor con Estudio Fénix? Porfi...). Es por ello que lo guardaré con cariño, aunque probablemente no vuelva a jugar, más allá de la partida y media que jugué para elaborar la reseña.

 Posibles compradores, todas las piezas del juego están en perfecto estado, y ni siquiera he tirado las piezas de cartón que contenían las fichas. 

Se aceptan ofertas de más de tres cifras :)

2 comentarios :

  1. Respuestas
    1. Exacto, pero si lo que quieres es hacerte con uno, no pierdes nada por preguntar, pero estoy casi seguro de que era la única unidad disponible, y teniendo en cuenta que el juego lleva años descatalogado... he tenido mucha suerte, pero conseguirlo no es nada fácil.

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