2/11/15

1000



 Mil. 
 Uno, cero, cero, cero. Mil. 
 Deteneos a pensar por un momento en esa cifra. Diez veces cien, cien veces diez... 
 Mil.
 Un largo rato de meditación conducirá a una sola conclusión; es muy grande, trasciende a la unidad, es el conjunto de mil de ellas... y mil, es la etiqueta invisible e implícita de esta entrada: la entrada número mil, marcada por las novecientas noventa y nueve entradas precedentes y la huella invisible que esto supone.

 Aquella primera unidad nunca tuvo la aspiración de multiplicarse por mil. Jamás tuvo la ambición de que varios cientos de sus sucesoras dieran vida a una página web durante casi tres años; pero así fue. Aquella humilde primera unidad daba la bienvenida a un blog no menos humilde, cuya esperanza de vida, decía el doctor, no sobrepasaba un año. Sin embargo, muchas más unidades, a modo de ladrillos, erigieron un gran imperio (no por ello menos humilde), eclipsando la voluntad del doctor, ahogando esa vocecilla interior que decía "esto no puede durar"... y ahora, con unos sólidos cimientos y casi tres veces el recorrido estimado, este blog goza de una estupenda salud.

 Fue allá por la unidad número cuatrocientos cuando el doctor volvió a dictar su sentencia. Viendo que su primera predicción había fallado, propuso un plazo de tres años. Para entonces la situación no sería sostenible -dijo- pero ahora que se acerca la fecha que dijo el doctor, el enfermo se niega a sucumbir a la enfermedad. Una vez más, mil unidades -y aquellas que se unan a la familia- lucharán porque el sueño continúe, porque tanto tiempo de lucha no haya sido en vano. 

 Pero, ¿qué se debe hacer cuando el doctor y la esperanza son dos caras de una misma moneda? ¿Cómo se puede proceder cuando sabes que la mano que construye es la misma que quiere destruir? No, destruir no es la palabra. Nadie quiere destruir. El único final llegará cuando inevitablemente todo lo construido se derrumbe por su propio peso, y no deseo que eso pase; no quiero que se derrumbe.

 Pero lo hará. Sé que lo hará.

 La única salida es seguir sumando unidades, seguir creciendo con cada una de ellas.
 Uno...
 Dos...
 Mil.

 Y continuará, seguirá creciendo, siempre temiendo el día en que se derrumbe; porque cuanto más grande se haga, más difícil será sostenerlo, y más difícil será dejarlo caer. No quiero dejar que se derrumbe. No puedo. No puedo dejar morir una parte de mí; no cuando es aquella que me hace tan feliz. 

 No, no se derrumbará, no seré yo quien lo deje caer. No seré yo quien deje caer las unidades, los ladrillos de mi ser. No seré yo quien renuncie a miles de horas de mi tiempo, invertidas en la experiencia más maravillosa que jamás haya vivido. Eso no es lo que temo. Temo que otros lo maten. Temo que el tiempo lo mate.

 Un año fue un plazo optimista para un proyecto que no sabía si saldría bien, para un blog que un crío de trece años que en poco se parece a mi comenzó. Tres años, en cambio, representan el fin de una etapa real. Cuando fijé ese límite, lo hice sabiendo que cuando se cumpliera estaría a punto de acabar los estudios secundarios, y entonces no podría dedicarle todo este tiempo a mi pasión. Ese plazo aún no se ha cumplido, pero algo es seguro: mi yo del pasado estaba equivocado. Jamás podría hacerme eso. El tiempo es un concepto voluble. Manipulémoslo. Si algo hemos aprendido de la ficción, es que los doctores nunca aciertan con sus plazos.

 Lo que los libros han construido, nadie lo podrá destruir. Y, ¿sabéis qué? Observándolo con perspectiva, mil entradas no son tantas. Que sean más. Muchas más. Siempre quedarán suficientes libros.

 El futuro es incierto pero, por el momento, sigamos hacia delante, y esperemos que esta sólo sea una unidad más.

Pablo García Freire.

(Si no has entendido una sola palabra; resumo: llevo mil entradas y me monto los dramas yo solo...)

6 comentarios :

  1. ¡Felicidades por las 1000 entradas! Aunque no parezcan muchas, pocas no son.
    ¡Y no te preocupas por el final, que eso no es problema de ahora! Llegará cuando sea su momento, pero lo importante es que aún no ha acabado ahora. Y además, aunque el blog pare, lo recordarán todos los que lo han leído y estado siguiendo. ¡Ánimo!
    Me acaba de venir aleatoriamente una frase de Los Vengadores; algo parecido a "Hasta que el mundo acabe de verdad, voy a actuar como si fuese a seguir existiendo."
    Pues eso.

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    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias por el consejo! Realmente, es la actitud que adopto normalmente, pero cuando me paro a pensar en ello...

      ¡Un saludo!

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  2. ¡Felicidades por llegar a las mil entradas! La verdad es que es un número impresionante (de pocas nada;), esperamos que algún día estemos celebrando la entrada dos mil, si el tiempo lo quiere.
    ¡Un saludo, y gracias por todas y cada una de esas 1000 entradas!

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  3. ¡Felicidades por las 1000 entradas! No pienses en el final, piensa en el presente...

    ¡Saludos desde Cultura de Íñigo Ovejero!

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