18/11/15

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte

Uno de los deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida...

  [Redoble de tambores] Con siete años de retraso, [pausa dramática] llega a Lectureka la reseña más esperada (o no, vosotros diréis), del desenlace de la saga que marcó la historia de la literatura universal... Lectoras y lectores... [fanfarria de trompetas] ¡Harry Potter y las Reliquias de la Muerte!


 La de hoy es, aunque lo diga siempre, una reseña muy especial (más especial que todas las otras reseñas muy especiales). Los seguidores del blog sabréis que, a pesar de ser un gran fan de la saga de J.K.Rowling, soy un seguidor tardío, y no fue hasta el año pasado cuando comencé a leer la saga. Lo cierto es que hace ya un par de meses que leí las reliquias de la muerte, y hasta hoy no había encontrado el momento propicio para vaciar mis pensamientos en la pantalla.

 J.K. Rowling cierra con broche de oro la saga que marcó una generación (y la siguiente, y la siguiente, y la siguiente...) y hoy no solo pondremos el punto de mira en la novela que supuso su final, sino en el legado de la saga que todos llevamos en nuestros corazones.

Harry Potter y las Reliquias de la MuerteHarry Potter y las Reliquias de la Muerte*                                   Autora: J.K.Rowling                                                                           Editorial: Salamandra                                                                           Páginas: 704                                                                                                                                                                                             Sinopsis: Hogwarts ya no es un lugar seguro (y esta vez va en serio). Voldemort y los mortífagos, en su pugna por el control del mundo mágico, siembran el terror allá donde van. Harry está a punto de cumplir diecisiete años, y cuando eso ocurra el encantamiento que lo protege desaparecerá, y quedará expuesto a la amenaza que supone el que no debe ser... Voldemort. La única forma de evitarlo es enfrentarse cara a cara a su destino y cumplir la profecía; derrotar a Voldemort o morir en sus manos. Con la esperanza de que la primera opción sea la definitiva, Harry, Ron y Hermione han de partir en busca de los Horrocruxes, objetos mágicos que encierran pedazos del alma de Voldemort, y segar su vida poco a poco. Añadamos a la fórmula tres objetos legendarios de dudosa existencia y extraordinario poder, y obtendremos una poción sobresaliente.
*Los datos y la cubierta se corresponden con la última edición.

Ilustración: Pottermore
Opinión personal:
 J.K.Rowling ha hecho leyenda, y con Harry Potter y las Reliquias de la Muerte cierra magistralmente la saga que se ha convertido en un referente para la literatura fantástica; construyendo un legado ladrillo a ladrillo, desde un humilde comienzo hasta el gran imperio que constituye hoy en día. Echaré de menos Harry Potter; he aquí el porqué:
  
Una novela que es la verdadera reliquia:

 Diría que Rowling me sorprende una vez más con la séptima y última entrega de la saga, pero estaría mintiendo. No me sorprende; no esperaba menos de la pluma de esta maravillosa autora. Lo que a día de hoy me sigue cautivando de sus novelas es lo aparentemente simples que son -basta con leer unas líneas para darse cuenta de ello- y toda la complejidad e inteligencia que encierran. Las reliquias de la muerte no es una excepción, y si bien no sabría decir si se trata de la mejor entrega de la saga (tiene duros competidores entre sus filas), desde luego es un final justo, cuidado y, ante todo: épico (en la máxima expresión del término). Su carta de presentación es un planteamiento claro que despierta el interés del lector desde la página uno. Quizás es también el más lineal de la saga (en la clásica línea de reunir determinado número de objetos mágicos y derrotar al enemigo), pero no por ello menos efectivo.

 Esta estructura sigue dejando mucho margen a la creatividad y a la exploración de los límites de un mundo mágico que jamás deja de sorprendernos, como la autora se esfuerza en demostrarnos a cada línea. 

Fan Art
A estas alturas, poco se puede decir ya de una saga tan apreciada por el público en general. Me contentaré con puntualizar, junto a lo antes mencionado, que el desarrollo de personajes es impecable. El poner final a la saga también implica redondear el desarrollo personal no solo de los protagonistas (sigo pensando que Harry es odioso, pero con amor...) sino también de otros como Snape, Dobby, Minerva (MacGonagall es la profe más guay del mundo y lo sabéis), Neville y una incontable sucesión de ellos, algunos de los cuales os sorprenderían.

 Las reliquias de la muerte se sitúa como la gran culminación de una saga que ha bebido mucho de su propio legado, de su propia leyenda. A lo largo de esta última novela se han recuperado personajes, emplazamientos, conceptos y objetos introducidos a lo largo de toda la saga, constituyendo en cierto modo todo un homenaje a sí misma que brilla con luz propia.

 Todos los ingeniosos giros argumentales desembocan en un desenlace no menos impresionante, rápido y... extraño. Lejos de sentirme reconfortado cuando todo acabó, lejos de sentir euforia, me sentí descolocado. Vacío. No era un mal final, sino más bien todo lo contrario, pero no pude asimilar que se había acabado; que todo había acabado. Y esa sensación de vacío y al mismo tiempo de libertad que Harry sufre repercute también en el lector. ¿Qué otra cosa puede ser sino magia?
 Sé que no soy el único que se sentirá así, por lo que os recomiendo leer el artículo de Pottermore "Cómo lidiar con la vida cuando has acabado de leer Harry Potter" (aquí).


Una mirada al pasado:

 Si vertiera los recuerdos que tan celosamente guardo en el pensadero, llegaría a la conclusión de que Harry Potter se ha convertido en un clásico moderno por méritos propios. No sólo se ha posicionado como el referente en su genero, sino que ha definido no a una, sino a múltiples generaciones de lectores igualmente fascinados por una historia apasionante.

Imagen: Pottermore
 La evolución a lo largo de la saga es constante, y la diferencia entre el primer y el último tomo es considerable. Lamento no haber leído la saga de niño, siguiendo el ritmo de publicación, porque he podido comprobar que se trata de una serie que crece con el lector, que pierde con el tiempo su tono cálido e infantil para convertirse el algo mucho más elaborado, mucho más grande, pero igualmente mágico y entrañable.

 No puedo pensar en un hilo argumental mejor conducido que el de esta saga, que combina todos los posibles giros argumentales de forma muy efectiva, tanto a nivel general como en cada una de las novelas que la conforman. En pocas palabras; tiene de todo. O lo que es lo mismo; no le falta de nada. Es eso lo que la hace especialmente memorable.


Una mirada al futuro:

 Con siete novelas y tres spin-offs, hay quien da la saga por terminada. Sin embargo, con casi una década desde su finalización, yo creo que sigue teniendo mucho futuro. A lo largo de mi vida me he hartado de escuchar "eso no da para más", "sólo lo haría por dinero" y "a ver que se inventa para volver a resucitar a Voldemort". ¿Sabéis qué? ¡Eso no es así! Hoy quiero romper una lanza a favor de una saga que ha dado mucho de sí, y está lejos de ser sobreexplotada (al menos por parte de la autora, que Warner Bros con el merchandishing ya es otro cantar). ¿La gente está ciega? ¿Sabe acaso lo que es el amor al arte? Con una obra de teatro y una película con guión inédito en el horizonte, el universo pottérico está ahora más vivo que nunca, y podría ampliarse de múltiples formas. Imagino miles de posibles spin-offs de personajes secundarios, una nueva saga a modo de precuela e incluso secuela, relatos cortos, una enciclopedia... si nada de eso es una realidad todavía es porque la autora lo ha querido, quizás para alejarse de esa imagen  de sobreexplotación de la marca (y para explorar otras de sus facetas como escritora).

 En definitiva, creo que aún le queda un brillante futuro por delante (sólo con las nuevas ediciones ilustradas ya estoy servido...) para convertirse en todo un clásico y, a falta de un universo más amplio, me gustaría ver a Rowling regresar a la literatura juvenil con una nueva saga, cosa que no ha hecho desde esta novela (desde entonces sólo ha escrito literatura adulta). Claro que quizás esté haciéndolo bajo pseudónimo para evitar la presión mediática sobre sus nuevas obras... pensadlo, ya lo ha hecho con Robert Galbraith...

Imagen: Pottermore
Citas:
 No diré quien fue el que nos dejó estas dos grandes perlas para el recuerdo (en realidad sí; J.K.Rowling), pero forman parte de mis citas favoritas de la saga en su integridad. No he podido quedarme sólo con una y, especialmente, aunque a priori parezca extraño, creo que la segunda de ellas está cargada de razón. Al fin y al cabo, define toda mi vida:

No te den lástima los muertos, Harry, sino más bien los vivos, y sobre todo los que viven sin amor.

Claro que está pasando dentro de tu cabeza, Harry, pero ¿por qué iba a significar eso que no es real?


Nota: 10

2 comentarios :

  1. Vaya, pese a que esa segunda cita de Rowling que has puesto me lleva gustando durante años, sólo ahora que la has puesto me doy cuenta de lo que significa para los escritores... y eso que he convivido con personajes en mi cabeza durante casi toda la vida...
    Tengo curiosidad; has dicho más de una vez que Harry te parece odioso, pero nunca nos has dicho quién es tu personaje favorito. ¿Quién es (o son)?

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    Respuestas
    1. En realidad, sí que lo he dicho (creo que en la reseña anterior): Minerva McGonagall (es que es tan genial...) y Dumbledore (por todas las citas para el recuerdo que ha grabado en nuestra memoria). D.E.P.

      ¡Un saludo!

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