18/1/16

Sabidurius - Juego de Mesa

Un juego que utiliza la palabra como herramienta:

 ¿Qué tendrá Sabidurius para ser un juego de mesa con cabida en librerías y hasta en un blog literario como este? Quizás la persona más apropiada para contároslo sea Eduardo Armada, uno de sus creadores, quien formó parte de nuestro reportaje sobre la feria Culturgal 2015 (podéis verlo aquí).

Nota: todas las imágenes pertenecen a la web del producto.

  Hoy reseñamos Sabidurius; un juego que despierta la inteligencia, la imaginación y el buen humor. Un juego de mesa made in Galicia por Eduardo Armada y Miguel Carrera -con ilustraciones de Ramón Trigo- que se vende en librerías de toda España y en su página web; sabidurius.com (donde también podéis consultar su disponibilidad en las librerías de vuestra localidad). 

 Respondo ahora a la pregunta que planteaba al principio. ¿Qué hace a este juego más especial? Su premisa es muy sencilla; elaborar definiciones para palabras extrañas, bizarras e inusitadamente reales. No se trata de aproximarse a la definición real (acertar cualquiera de las palabras que forman parte del juego puede considerarse una gran hazaña), sino de engañar a tus contrincantes con una definición que parezca real, aun sin serlo. Echando a volar vuestra imaginación y, sobre todo, riendo a carcajadas. ¿Creéis que conocéis cada recoveco del diccionario? Preparaos para descubrir que estáis equivocados, y hacedlo en la mejor compañía. En Lectureka! ya lo hemos jugado, y este es nuestro veredicto:


Materiales:
 El juego incluye todo lo necesario para comenzar la partida, desde cosas tan básicas como el tablero de juego, las fichas de juego (8 fichas de jugador y 8 fichas de votación) y un total de 300 cartas con 900 definiciones (y su respectiva caja) hasta añadidos tan prácticos como lápices y mazos de hojas para escribir nuestras definiciones y un panel para colocarlas de modo que ningún jugador excepto el Sabidurius (ver más abajo) pueda leerlas. Todo ello prácticamente colocado en los compartimentos de la caja y de excelente calidad (excepto los lápices, que son lápices corrientes y molientes :)


Desarrollo:
 El artístico tablero de juego que veis arriba será el protagonista durante toda la partida. Antes de comenzar la partida, entre tres y ocho jugadores colocan su ficha en la casilla de salida, siendo su objetivo dar una vuelta completa al tablero para ganar. Para el primer turno se designa a un Sabidurius, que es el encargado de leer una de las tres palabras que figuran en cada una de las 300 tarjetas. El resto de jugadores improvisan una definición lo más creíble posible, que no por ello deja de ser absurda e imaginativa. Hecho esto el Sabidurius coloca las definiciones en su panel en orden aleatorio para evitar que el resto de jugadores las vean, y leer en alto todas y cada una de ellas, incluyendo la que figura en la carta.

Izquierda: cartas con definiciones / Derecha: Panel del Sabidurius
 Pasada la parte más tediosa del proceso llega el momento de partirse la caja. Cada jugador debe colocar su ficha de votación en una de las ocho casillas centrales del tablero en función de cual de las definiciones crea correcta. Tras la votación el Sabidurius revela la opción correcta, y los jugadores proceden a avanzar por el tablero. Hay dos formas de avanzar: o bien votando a la definición correcta (tres casillas) o consiguiendo que otros jugadores voten por tu propia definición (una casilla por voto). En el caso del Sabidurius, este avanzará dos casillas si nadie vota por la opción correcta.

 Cuando el turno se da por terminado y los jugadores dejan de reír como si hubieran inhalado gas hilarante, el rol de Sabidurius pasa al siguiente jugador y se repite el proceso hasta que alguien llegue a la meta. 
 Si durante un turno un solo jugador alcanza la casilla final, otro de ellos cogerá una tarjeta y leerá las tres definiciones pero una sola palabra, de modo que el jugador tenga que adivinar a cuál de ellas corresponde la palabra. En el caso de fallar retrocederá tres casillas. 
 Si durante un turno dos o más jugadores alcanzan la casilla final, se realizará el mismo proceso en el caso anterior tantas veces como sea necesario, eliminando a aquellos que fallen hasta que sólo quede un ganador (o ninguno).
 Si durante un turno todos los jugadores alcanzan la casilla final la partida se declara antológica, graduándose todos ellos como Sabidurius. Un duro golpe para los jugadores más competitivos...


Opinión personal:

 Se mire desde el ángulo que se mire, Sabidurius es una obra de arte, y no hablo solo desde la metáfora. La preciosas ilustraciones del artista Vigués Ramón Trigo convierten a este juego en una obra de arte en el sentido más literal de la palabra (me quito el sombrero Ramón), un deleite para la vista del jugador y un perfecto acompañamiento para una propuesta tan original. La originalidad vertida en el producto por sus creadores, Eduardo Armada y Miguel Carrera, tampoco se queda atrás.

 Sabidurius es un juego extremadamente divertido y con una premisa cuanto menos llamativa. Antes incluso de abrir la caja, algo tan simple como el tener un nombre tan ocurrente le hace ganar puntos a su favor, pero una vez que comienza la partida no cabe duda de que estamos ante un juego original como pocos. Como amante de las palabras no lo podría encontrar más interesante y creativo. Además, apela a todo rango de edades, sus instrucciones son concisas y es fácil de jugar, lo cual lo hace si cabe más atractivo para jugar y regalar.


 Lo cierto es que es algo lento en su desarrollo, especialmente en los primeros turnos, cuando aún no se ha cogido soltura a la hora de definir y los turnos se alargan demasiado. Pese a ello, la espera vale la pena para ver a un jugador intentar leer con cara de póker absurdas definiciones de palabras como "petequia", "catoptromancia", "ebúrneo, "apiolar", "poliandria" o "sapropel", por citar unos pocos ejemplos.

 Aunque ese es precisamente otro de los puntos negativos; el error humano. Cuando el Sabidurius se traba sospechosamente al intentar leer lo escrito por otro jugador esto excluye inmediatamente a la definición (aunque, pensándolo bien, se puede jugar con ese concepto para intentar engañar a los jugadores), y por eso es importante realizar una lectura previa para no meter la pata en el momento decisivo.

 En un principio resulta bastante sencillo discernir la opción correcta, pero en cuanto te adaptas a la dinámica del juego e imitas su forma de definir es cuando la partida se vuelve interesante. También he de apuntar que cuantos más jugadores participen más amena se hará la partida, y más variedad habrá a la hora de votar.


 Sorprende la cantidad de palabras que incluye el juego; un total de 900, y 900 turnos son muchos turnos... Imagino que llegado a un punto terminará por hacerse repetitivo, pero supongo que este problema sólo afectará a los más apasionados jugadores de Sabidurius.

 Definitivamente Sabidurius es un juego con muchísimo potencial, y no me refiero a las reglas ya establecidas. Girando en torno a palabras extravagantes podría adaptarse a más modos de juego que el actual, y se me ocurren muchas posibilidades que podrían explorarse en una futura edición. A raíz de esto, y de lo mencionado en el anterior párrafo, he tenido la loca idea de que se podrían vender por separado packs de expansión con nuevas palabras agrupadas por paquetes temáticos para hacer las partidas aún más singulares y prolongar la vida del juego una vez que las palabras incluidas se agoten (me lo imagino, un mazo de cartas que contenga exclusivamente criaturas fantásticas del folclore y la mitología mundial... pagaría lo que fuera). Dicho esto, sólo son ideas y de ningún modo quiero destacar carencias del juego, que ya de por sí es muy completo. Simplemente opino que tiene mucho potencial explotable.

Ya sabéis, id corriendo a la librería a por
vuestra copia de Sabidurius. ¡No os arrepentiréis!

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