6/3/16

Clásicos: Sueño de una Noche de Verano

Sueño de una noche de Verano; el culebrón del siglo XVI
Fan-Art
 También conocido como El Sueño de una Noche de San Juan, Sueño de una Noche de Verano es la más célebre de todas las comedias escritas por el dramaturgo británico William Shakespeare, y la primera en caer en mis manos. Tras leer tres de sus tragedias sentía la necesidad de probar algo diferente, y esta obra de 1595 fue mi elección. Una vez más las palabras escritas por el Bardo de Avon me han fascinado tanto como sus tramas y personajes. Esa misma fascinación es la que os quiero trasladar a través de mi reseña, con la que intentaré una vez más hacer justicia a una de las figuras más insignes de las letras inglesas.

Sueño de una Noche de Verano / El Sueño de una Noche de San Juan
Autor: William Shakespeare
Editorial: múltiples
Actos: 5

Sinopsis: la corte de Atenas está de celebración ante la inminente boda entre Teseo, Duque de Atenas, e Hipólita, reina de las amazonas. Hermia, una joven muchacha de la corte, sin embargo, no comparte su fortuna, pues pese a estar prometida con Demetrio, su verdadero amor no es otro que el apuesto Lisandro. Mientras tanto, Helena es quien realmente ama a Demetrio, aunque su amor no es correspondido.

 Los dos enamorados deciden escapar de la ciudad, allá donde su amor no se vea limitado por las leyes atenienses, y son seguidos por Demetrio y Helena, acabando todos en el bosque. Una vez allí, Oberón, rey de las hadas, y su fiel duende Puck, jugarán con los sentimientos de estos y otros muchos personajes valiéndose de las propiedades de una mágica flor en una noche donde todo parece cosa de un mal sueño.

Escenas de la obra según cuadros de la época
Opinión personal:

 La obra de Shakespeare es como el retrete, un lugar al que mi instinto y necesidad me obligan a regresar constantemente. En comparación con las obras del bardo que había leído con anterioridad (Romeo y Julieta, Hamlet y Macbeth), Sueño de una Noche de Verano supone un soplo de aire fresco más allá de lo evidente; el hecho de ser una comedia y no una tragedia. Se trata de una obra de relativa brevedad, especialmente si se compara con las antes citadas, y de corte fantástico, lo cual le da un punto extra a la hora de ganarse mi interés como lector.

Una de hadas, duendes y príncipes:
 Sueño de una noche de verano aborda la historia desde un planteamiento peculiar. Toma su inspiración de la mitología clásica y no de hechos históricos,. Personajes como Oberón, Teseo e Hipólita y la misma ambientación son extraídos directamente de las leyendas, y el ambiente que se construye en torno a toda la acción es el propio de un cuento de hadas: todos los personajes confluyen en un bosque y allí se hace la magia.

Los personajes de la obra según un Fan-Art
 Podría decirse que existen tres tramas paralelas diferenciadas que en un punto u otro se trasladan al bosque, aportando coralidad a una obra donde cada personaje tiene un rol muy específico y a su vez simplificando al máximo la puesta en escena, que en su mayoría se desarrolla en el misterioso bosque donde sueño y realidad se entremezclan.

Titania según un Fan-Art
 Por un lado, el duelo entre Oberón y Titania, rey y reina de las hadas que compiten en autoridad y soberbia, el el germen del conflicto principal. Una discusión entre ambos lleva a Oberón a encargar al su fiel sirviente y duende Puck (su nombre puede variar según la traducción) que se haga con una flor tocada por la flecha de Cupido para hacer que su mujer se enamore de lo primero que vea por ridículo que sea.                                                                  Poco después entran en escena (no de forma literal, es sólo una expresión) los cuatro enamorados, en los que Oberón ve una oportunidad para darle uso a dicha flor y arreglar sus conflictos amorosos. Lo que ocurre a partir de ese momento es que, siendo francos, Puck la lía parda, y aplica la mágica solución al enamorado equivocado. Y voilá, así nacieron los culebrones. Una tras otra la lealtad amorosa de cada personaje va cambiando, enredando aún más el embrollo. A todo esto se suma un grupo de patéticos actores que ensayan la tragedia de Píramo y Tisbe, que también se ven involucrados en la locura mientras ensayan en el bosque ocultos a la vista de curiosos.
El inimitable desarrollo shakesperiano:
 Como os podréis imaginar habiendo leído el párrafo anterior la relación que se establece entre los personajes es un tanto diferente a lo habitual, pero no por ello forzada. Al contrario, es muy humana, y como Shakespeare nos tiene acostumbrados el desarrollo de cada uno de ellos a través de sus profundos diálogos es brillante de principio a fin. Resulta evidente que nadie se comunicaría en la vida real como lo hacen los protagonistas de una comedia shakesperiana, pero sus palabras, interacciones y soliloquios son la expresión de sus más profundos pensamientos y reflexiones declamados a viva voz, unas reflexiones a través de las cuales se tocan de refilón temas bastante interesantes que reflejan la mentalidad de la época en cuanto a relaciones amorosas se refiere.
 Además, y tengo que decirlo; Shakespeare sí que sabe insultar con estilo; No tientes demasiado el odio de mi espíritu, pues me pongo enfermo cuando te veo (y este es uno flojito). Esto es sólo un ejemplo de lo ocurrentes e hilarantes que son sus diálogos.

Titania y Oberón según un Fan-Art
La muy lamentable comedia y muy cruel muerte...
 Parece irónico que hasta en una comedia Shakespeare encuentre hueco para la tragedia, aunque no la dignifique precisamente... Una vez más utiliza el recurso del metateatro para contar una historia dentro de otra, y los actores que mencionaba antes son esenciales en esta trama secundaria. Durante la obra tienen un papel muy secundario mientras ensayan en el bosque, hasta que ocurre [spoiler spoiler spoiler, spoiler spoiler...]. Sin embargo, en el momento del desenlace, representan ante la corte, durante la boda de Teseo e Hipólita, la obra que ensayaban en los actos precedentes, que como su propio nombre indica es muy lamentable, lo cual es lo que aporta comicidad al conjunto. Aún así, no puedo dejar de pensar que esta pieza de metateatro, aun siendo lo que redondea la trama de los actores, no encaja demasiado bien en el desenlace de la obra en general, ralentizando su ritmo. Podría decirse que destaca por su desarrollo antes que por su conclusión. Todo esto cobra más sentido si lo sitúas en contexto, ya que la obra fue escrita como conmemoración de la boda de Sir Thomas Berkeley y Elizabeth Carey, por lo que los paralelismos con la realidad son evidentes.

Nota: 9,5

Espero que hayáis disfrutado de la reseña. En el caso
contrario... nada de esto es real, todo ha sido un sueño...

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