12/9/16

Crítica cinematográfica: El Principito


 Lo esencial es invisible para los ojos, pero la nueva adaptación cinematográfica de El Principito, en cines desde el 9 de septiembre, es una delicia para los sentidos que había levantado grandes expectativas en un servidor. Aunque nos hizo esperar, la producción dirigida por Mark Osborne nos redescubre el clásico de Antoine de Saint-Exupéry en una acertada combinación de animación 3D y stop-motion que es, posiblemente, la mejor interpretación de la historia original en un entorno audiovisual que haya visto jamás. ¿Que por qué lo es? ¡Profundicemos en ello!
El Principito
Director: Mark Osborne
Distribuidora: WandaVisión
Duración: 1h 50min
Sinopsis oficial: Una de las historias más entrañables de todos los tiempos. De la mano de Mark Osborne, el director nominado al Oscar por Kung Fu Panda, llega la primera adaptación animada de El Principito, la obra maestra de Antoine de Saint-Exupéry.
La amistad entre una Niña a la que su exigente madre está preparando para vivir en el mundo de los adultos y su vecino, un anciano aviador, bondadoso y excéntrico que revela a su nueva amiga un mundo extraordinario donde todo es posible. Un mundo que él conoció hace mucho tiempo gracias al Principito. Ahí es donde empieza el viaje mágico y emocional de la Niña al universo del Principito que le lleva a reencontrarse con su infancia y acaba comprendiendo que lo más importante son las relaciones humanas, y que sólo se ve bien con el corazón porque lo esencial es invisible a los ojos.
Tráiler:

Opinión personal:

  Una película como El Principito es una película que se aborda con miedo: miedo a que no cumpla con las expectativas, miedo a que no sea una diga adaptación, al no suponer una traducción directa de la obra original a la pantalla e incluso miedo a que corrompa o simplifique su mensaje, un mensaje que hasta los más pequeños disfrutarán pero que especialmente en los mayores deja huella.

 Salvando todos los obstáculos, lo más gratificante es descubrir desde el minuto uno que los temores eran infundados y las expectativas realistas. El Principito ha resultado ser aquello que prometía: una nueva interpretación del clásico, incorrupto y construido mediante la técnica stop-motion y enmarcado en una nueva historia contada a través de animación 3D tradicional.


Una nueva historia con sabor a clásico:
 La protagonista de la cinta es una niña que con tan sólo nueve años vive rodeada de un mundo gris y demasiado adulto, en el que lo verdaderamente esencial parece haber sido olvidado. No creo equivocarme al afirmar que, en cierto modo, todos llevamos en nuestro interior algo de esa niña, en una sociedad que nos empuja a destacar en los estudios, conseguir lo que se considera un "buen trabajo" y labrarse "un futuro digno", como si fuese lo único que importa.
 La visión que esa niña tiene del mundo a su alrededor cambia cuando conoce a su nuevo vecino, el aviador, el mismo que en su día conoció al Principito en el desierto del Sáhara. Junto a él conocerá la historia del pequeño príncipe y su rosa en el asteroide B612, y aprenderá que lo esencial es invisible para los ojos.

  Esta nueva historia que da contexto a la original es muy distinta a ella, pero en esencia tiene un mismo y claro mensaje y sigue una línea argumental bastante próxima, siendo en esta ocasión el anciano con corazón de niño quien asume el rol del principito para mostrar lo esencial a una niña a la que quieren convertir en adulta.


Un clásico que se ve como nuevo:
 Lo mejor y lo peor de la producción llega de la mano de la historia original, la historia del principito, que se introduce en la historia principal a través de stop-motion con una hermosa estética de papel y utilizando los diálogos e ilustraciones de la obra original, a la que está tan próxima que en ocasiones da la impresión de que los dibujos entre las páginas simplemente han cobrado vida y saltado a la pantalla. Precisamente por eso lo más reprochable es que esperaba que estos fragmentos representaran una mayor parte del metraje, pues aunque se mantienen intactos se han omitido, por ejemplo, algunos de los encuentros del Principito, en una elipsis que no me acaba de agradar (aunque se hayan referenciado más tarde en la película).

 Tanto si se trata de los fragmentos en 3D como en stop-motion, estamos ante una película con una espectacular dirección de arte, repleta de pequeños detalles, un formidable trabajo de animación, dibujos que cobran vida, trabajados escenarios y una combinación de planos coloridos con gamas cromáticas más grises y apagadas para conseguir una perfecta ambientación y representación de la idea en torno a la cual gira toda la historia.


 Visualmente es irreprochable, pero el apartado sonoro no se queda atrás. Hans Zimmer ha vuelto a conseguir captar a la perfección el mensaje de la película con su música, que brilla especialmente al inicio y desenlace de la historia (los primeros planos acompañados de su banda sonora me pusieron los pelos de punta, trazando la senda que se seguiría sin desviarse durante las dos horas de duración de la película).

 En conclusión, esta nueva adaptación de El Principito podría ser la definitiva, con una historia tierna, directa al corazón, una línea argumental con múltiples capas de profundidad (aunque algunos de los últimos giros no sean del todo originales) y unos envidiables apartados sonoro y visual que hacen de esta una redonda película de animación que disfrutarán pequeños y especialmente mayores.

 ¿Estás de acuerdo, reseñómetro?

Sí, parece que le ha gustado mucho...

Lo esencial, es invisible para los ojos...

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