9/10/16

Reflexiones: el sistema educativo y por qué no funciona

 Os voy a contar un secreto; no soy docente. Ni siquiera experto en enseñanza. Os contaré lo que si soy: un estudiante de primero de bachillerato al que no le hace falta más que su propia experiencia para saber que algo falla, para sentirse atrapado en un sistema educativo ineficaz y corrupto desde su raíz. Por ese motivo hoy me alejo del registro y la temática habitual para tratar este tema que lleva semanas en mi cabeza y tenía que compartir. Y es que (sorpresa) el sistema educativo no funciona. Por supuesto todo lo que trataré de reflejar en esta reflexión será de carácter subjetivo, aquello que interpreto tras mis años de experiencia como estudiante, gracias a los cuales conozco de primera mano el tema tratado.

 Lo más probable es que todos los pensamientos comunico en los próximos párrafos no tengan orden ni concierto. He tratado de desahogarme volcando todas mis ideas sin guión ni orden particular en esta entrada (que no será precisamente corta) y me gustaría conocer también vuestra opinión al respecto, tanto si sois alumnos, padres de alumnos o incluso profesores.


El sistema educativo en el que los formamos cojea por su propia concepción, por construirse en torno a un enfoque totalmente erróneo. La educación es un derecho, y también un privilegio. Sin embargo, por algún motivo que aún no alcanzo a comprender, hay quien se esfuerza en que la veamos como una obligación. Nos enseñan a relacionar la enseñanza con la presión, el estrés e incluso el miedo; miedo a creer que no valemos por no saber, cuando si estamos en el colegio es para aprender y la educación no debería ser ninguna de esas cosas. El aprendizaje debería ser algo que generara en los estudiantes interés. Adquirir conocimientos debería enfocarse como algo beneficioso para el alumno, al que se debería formar en la curiosidad y las ganas de aprender. Sin embargo, lo convierten en un obstáculo que sortear.

 Estoy harto de escuchar una y otra vez la frase "aquí no se viene a divertirse, aquí se viene a aprender". ¿Por qué? ¿Acaso una cosa es enemiga de la otra? Yo quiero divertirme, quiero aprender, y quiero que ambas cosas vayan de la mano. Se trata de una afirmación profunda y trágicamente contradictoria. Aprender debería ser divertido si se hiciera de la forma correcta. Un profesor jamás debería empezar una clase con esa frase, debería tratar de transmitir su pasión por la asignatura que imparte, ¿o acaso decidió ser docente porque le parecía aburrido? Esa sed de conocimientos debería ser compartida entre profesores y alumnos, pero desgraciadamente no lo es.


 Claro que la culpa no la tienen, o no completamente, los profesores. Y es que ellos, al igual que los alumnos, están atados de pies y manos por un sistema que dificulta el aprendizaje y anula prácticamente por completo la creatividad del alumno. Si hay algo que me molesta es que no se valore la creatividad, pero el que se limite es algo que directamente me exaspera. En lugar de formar alumnos con un pensamiento divergente, nos entrenan para reproducir, vomitar en el examen y luego olvidar la materia. Estudiar todo el temario es lo más importante en este sistema, pero la realidad es que esa forma de adquirir conocimientos no es realmente efectiva ni estimulante, y de nada sirve introducir conocimiento bruto en la cabeza del alumno si no se le enseña a aprender, si no se genera curiosidad y si no hay interacción. A través de tareas repetitivas no se potencian las cualidades individuales del alumno y, una vez más, se anula por completo su creatividad a la hora de aprender.

 Cierto es que hay docentes que tratan con más o menos éxito de no dejarse limitar, en la medida de lo posible, por las imposiciones del sistema, pero cuando la ley aprieta hay poco que hacer. Desde que comencé primero de bachillerato estoy especialmente desmotivado en lo referente a mis estudios, y constantemente me cuestiono si lo que estoy haciendo sirve para algo cuando veo los dos años que tengo por delante como un obstáculo que quitarme de encima lo antes posible para hacer algo que realmente disfrute, como una piedra más en el camino que me separa de mi meta, en lugar de una oportunidad para enriquecerme intelectualmente.


 Últimamente se habla mucho de la LOMCE y del daño que está haciendo a la educación, pero estos problemas existían mucho antes de la nueva ley y nos quedará mucho por lo que luchar aunque se derogue. En otras palabras, si bien la LOMCE no es el núcleo del problema, sí es un modificador agravante que convendría evitar a toda costa (jo, que orgulloso se sentiría de mí mi profe de cuarto por aplicar los conocimientos de sintaxis...).

 Desde que comenzamos este nuevo curso los profesores están desorientados por no saber qué materia entrará en la reválida de fin de curso. Si la situación ya es tensa en primero, no me quiero imaginar cómo será para los alumnos de segundo, que serán los primeros en enfrentarse a esta nueva prueba. "No tenemos ninguna información", es lo que más nos repiten, mientras intentan justificar por qué no saben qué temario explicar ni si tendremos que cambiarlo a mitad de curso, haciendo que todo lo dado previamente sirva de poco o nada.

 Y yo me pregunto, ¿por qué no saber cómo será el examen es un problema? Por que no debería serlo... si el sistema se basara en un aprendizaje real y no en una mera reproducción de contenidos. Nos entrenan como rebaños de ovejas para aprender a solucionar un modelo de examen y se tiran de los pelos al no saber cómo será. No nos enseñan a manejar los conocimientos adquiridos en otros campos, a utilizar lo que sabemos de forma creativa, combinar y expandir lo aprendido. Aprendemos una fórmula que hemos de aplicar sin cuestionar y se espera que con eso sea suficiente. Están creando alumnos con mentes cerradas, sin sed de aprendizaje, esperando que estemos conformes con eso y no se disparen las tasas de abandono y fracaso escolar.


 Sólo es cuestión de echar un vistazo a los libros de texto para percatarse de que algo no funciona. Tengo que admitir que en mi antiguo colegio no estaba acostumbrado a usarlos, y eran los profesores los que creaban sus propios apuntes de la forma que creían más conveniente para nosotros (punto a su favor). Luego llegué a primero de bachiller, cambié de instituto y me di de bruces con casi una docena de libros que considero un insulto a mi inteligencia. No voy a poner ejemplos concretos (porque ni uno se salva), pero a juzgar por su modo de disponer y comunicar la información, nuestros libros están convencidos de que los alumnos somos tontos, y eso me desagrada de un modo superlativo.

 Llegados hasta este punto, casi me siento culpable por ser lo que se considera un "buen alumno", o como mínimo dudo de mis méritos. Dejando la modestia aparte, mis notas hasta este momento han sido buenas, francamente buenas, y me molesta que por eso se crea que no me cuesta, que es fácil, que no me frustro, que no hay estrés y que en ocasiones no pienso que lo que hacemos en el aula es completamente inútil. Porque, realmente, no creo estar aprendiendo más que muchos otros con peores resultados, ni creo que por casos como el así se deba pensar que el sistema funciona, porque no es el caso. ¿De qué sirve ser "excelente" cuando lo eres en un sistema inútil, y cuando el 10 en el boletín vale mucho menos de lo que yo puedo aportar por mí mismo?

 Por arrojar un par de ejemplos prácticos: podría decir sin miedo a equivocarme que he aprendido mucho más leyendo de lo que jamás me enseñará un profesor o un libro de texto (ya veréis como lean esto mis profesores del instituto...). Iría más lejos más lejos: desde que tengo este blog (que está a punto de cumplir cuatro años) he crecido y aprendido mucho más que en cuatro años de ESO y desde luego me siento mucho más realizado por todo el trabajo que vuelco aquí que por unos cuantos sobresalientes a final de curso. Gracias a este blog he aprendido, por mí mismo y a través de la interacción con otros como yo, a desarrollar mi pensamiento crítico, capacidad de síntesis, obtención y procesamiento de la información, creatividad y redacción, por no hablar de todos los autores y gente interesante que he conocido y han contribuido a motivarme e interesarme aún más por algo que me apasiona como es la escritura. Y todo eso tras cuatro años escribiendo sólo en mi habitación sin la intervención o ayuda de ningún profesor.


 Si algún docente está leyendo esto, planteo una última pregunta. Puedo evidenciar que el sistema educativo no funciona mediante un recurso tan simple como: la Enciclopedia de Idhún. Y quien dice eso puede decir Hyrule Historia. Da igual, ambos ejemplos cumplen mi propósito. Esas "cosas extrañas de ciencia ficción que nos gustan a los jóvenes (como he escuchado decir a más de un profesor). Os pongo en contexto: ¿qué tienen en común? La Enciclopedia de Idhún es un spin-off de la trilogía Memorias de Idhún que profundiza en la historia, geografía, biología y cultura de un mundo inventado como es el creado por Laura Gallego. Hyrule Historia hace lo propio con la saga de videojuegos The Legend of Zelda, incluyendo una extensa cronología que explica una relación entre la historia de los juegos que no se evidencia en los mismos y que supera en extensión a un tema de historia: con sus guerras civiles, conflictos entre distintas poblaciones, avances tecnológicos, descubrimientos de nuevos continentes... puede ser ficción, pero en ninguno de los casos es tan diferente de la realidad. ¿Se ve por dónde voy?

 ¿Por qué tras leer una sola vez cualquiera de esos tomos soy capaz de recordar casi con total precisión lo ocurrido a lo largo de siglos de historia de Idhún, o cada conflicto bélico, caída y alzamiento de Hyrule? ¿Qué están haciendo bien Laura Gallego y Nintendo que no consiguen mis profesores de historia? Porque al fin y al cabo no importa que sea fantasía, los conocimientos son muy similares, lo que cambia es la forma de afrontarlos. Tanto la autora valenciana como la compañía japonesa consiguen despertar pasión en sus lectores/jugadores, hacer que se interesen por lo que pasa en sus universos, que pueden ser inventados pero de ningún modo son falsos. ¿En qué se diferencian de la realidad? En nada, realmente, pero no me haría falta estudiar para aprobar un examen de ninguna de las dos materias, mientras que cuando trasladamos el concepto a la realidad la cosa cambia. No tendría por qué ser así ni lo sería si se supiera cuál es la forma correcta de presentarlo, algo que escritores y desarrolladores de videojuegos descifraron hace mucho tiempo, pero que aún no han aprendido los ministerios de educación.

 El último desvarío que quiero expresar hoy aquí, tras este interminable río de palabras, es el siguiente: volviendo al tema de las limitaciones que se imponen a profesores y alumnos, no tiene ninguna lógica que las decisiones que conciernen a su trabajo y a nuestro futuro se tomen lejos de las aulas, posiblemente por personas que no son docentes ni conocen de primera mano el funcionamiento del sistema. Si fuera así no nos veríamos en esta situación ni habrían sido necesarias las últimas 2.000 palabras para mostrarle al mundo mi desconcierto y disconformidad con un sistema que me oprime, me limita y me impide hacer lo que yo busco: aprender.

 Disculpad la improvisada lección de hoy. Espero haber
conseguido despertar vuestro interés. Buenas noches.

5 comentarios :

  1. Son un docente con 32 anos de servizo e estou totalmente de acordo coas túas reflexión. É o máis tráxico é que moitos levamos intentando cambiar algo na escola para que responda aos teus desexos e aos da maioría do alumnado e non somos capaces. Son as mesmas reflexións que eu facía cando era estudante... e aí seguen. O sistema educativo, en xeral e en todo o mundo, e como un enorme elefante, máis ben coma unha tartaruga que non é quen de moverse nin adaptarse ao mundo cambiante que o rodea...Podería seguir, pero ti dás no cravo. Farían falto moitos alumnos máis coma ti poñendo enriba da mesa como queren aprender..Parabéns.

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  2. Moitas gracias por compartir a miña opinión! Persoalmente vexo unha gran diferencia entre os profesores que fan o posible por facer a clase interesante e os que se acomodan na rutina de libro e exercicios sen engadir a súa propia contribución, e dende o alumnado apreciamos ese esforzo.

    Unha vez máis, mil grazas.

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  3. enhorabuena Pablo .
    Te felicito por como escribes y por lo que escribes .
    No sé cuantos años tienes con exactitud pero estarás en la franja de " los adolescentes /jóvenes " , esos que según los políticos y las encuestas pasan de todo ...
    Felicidades de verdad por demostrarnos que , a pesar de la lacra de sistema educativo que nos desespera ( a los niños , a los padres , a los profes ...), es posible " sobrevivir" .
    Todos tenemos que cuestionar y revisar nuestro papel en el fracaso del sistema : nuestros gestores políticos responsables , nuestro profesorado consentidor , la sociedad votante permisiva ...
    " educación es lo que nos queda cuando olvidamos lo que nos enseñaron en el colegio " decía Einstein , pero este sistema no solo no nos enseña nada útil sino que impide que los chicos améis el saber .

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  4. Estoy completamente de acuerdo. El ejemplo de la Enciclpoedia de Idhún ilustra perfectamente la realidad, de la misma manera que el mapa de Idhún me lo sé a la perfección mientras que llevo varios días intentando aprenderme el de Europa... Lo dicho, completamente de acuerdo. Si todos los profesores, y por supuesto los de arriba, pensasen así, España sería muy distinta... Enhorabuena

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  5. Wow, en serio eres tan joven? A tu edad pensaba en otras cosas como lo que estaba de moda o que fiesta iba asistir el viernes. Bueno cuando estaba en el colegio no entendía lo que ahora. Hasta maso menos el segundo ano de universidad que me di cuenta. Justo lo que quería decir como lo quería decir...

    :)

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