10/11/17

Reseña: Ladrones de libertad


 Siempre sabe bien regresar a Marabilia, y en esta ocasión mi mapa no me ha llevado a tierra firme sino a sus aguas inclementes. Hoy reseño Ladrones de libertad, la tercera entrega de la serie de libros autoconclusivos de Iria G. Parente y Selene M. Pascual ambientados en el mundo de Marabilia, que ya es para muchos su obra cumbre. Puede que eso sea decir mucho... o puede que no. ¿Es Ladrones de libertad lo mejor que ha escrito Seliria? ¡Averigüemoslo!

 Os recuerdo además que Ladrones de libertad es la lectura de este mes en el Club de los Bibliófagos que celebramos en la Casa del Libro Vigo el último sábado de cada mes. Si queréis uniros, ¡aún estáis a tiempo! Tenéis toda la información aquí.

Ladrones de libertad (Marabilia III)
Autoras: Iria G. Parente, Selene M. Pascual
Editorial: Nocturna
Páginas: 638

Sinopsis (no oficial): Los mares de Marabilia son incluso más peligrosos que el continente. Por ellos navegan piratas de los ocho reinos de Marabilia, gozando de la libertad que el vasto horizonte les ofrece al margen de la ley. Así vive la tripulación del Angelique hasta que termina en las celdas del palacio de Dahes. Verse con la soga al cuello les hará aceptar el dudoso trato del monarca, que contratará sus servicios para cobrarse una venganza compartida.

 Las cosas se torcerán enseguida para Jared, Nadim, Collen, Rick y el resto de la tripulación, que llegarán en su nueva embarcación a lugares salidos de las mismas leyendas y personas que jamás imaginarían cruzándose en su camino.

Lee las primeras páginas aquí.
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Opinión personal:

 De entre todas las novelas de Iria y Selene, Ladrones de libertad, es aquella en la que más me costó adentrarme. A mi juicio, los responsables fueron las altas expectativas y el hecho de que en las últimas semanas haya leído las tres novelas más largas de las autoras del tirón. Incluso así, mi tercera incursión en Marabilia enseguida se reveló como una lectura extraordinaria, una que opté por disfrutar lentamente y que me demostró que a pesar de la saturación la prosa de Iria y Selene es una que nunca cansa, y que siempre sabe encontrar el camino al corazón.

Quien tiene un pirata, tiene un tesoro:
Ilustración: Lehanan Aida
 A todas luces, Ladrones de libertad comparte con sus hermanos tanto pros como contras. Los primeros magnificados, como debe ser, y los segundos algo más escondidos, aunque en ocasiones se asomen a saludar.

 Por primera vez en la saga saltamos de dos a cuatro narradores principales. Jared, Nadim y Collen son piratas de la tripulación del Angelique, mientras que Kay es el desfortunado heredero de la corona de Dahes y prometido de Ivy de Dione. Más que nunca la novela se convierte en un juego de contrastes, puesto que cada narrador  cuenta con su propia y diferenciada voz, haciendo de esta la más coral de todas las historias de Marabilia.

 Me lo pensaría dos veces antes de afirmar categóricamente que estemos ante la mejor novela de Iria y Selene. La trama, al fin y al cabo, no me acaba de parecer la mejor que hayan desarrollado, y aunque pierde importancia en pro de los personajes me habría gustado ver un hilo argumental más definido.


 Así como en ese aspecto no me ha cautivado como sí lo hicieron Sueños de piedra y Títeres de la magia, hay una verdad indiscutible que debe quedar patente por encima de todo lo demás: aquello que Seliria hace bien, lo hace en esta novela mejor que en ninguna otra. Kay y la tripulación del Angelique son los personajes más profundos que han poblado la obra de las autoras, así como una serie de secundarios de auténtico lujo.

Ilustración: Lehanan Aida
 Se me acaban las palabras de admiración y los sombreros que quitarme al hablar de su desarrollo, pero es que pocos personajes se sienten tan auténticos y tan cercanos al lector como los que esta novela maneja. La trama de Kay y toda la metáfora que encierra es sencillamente brutal, y no encontraréis relación más pura y sincera que la de Collen y Rick, ni lealtad como la de Jared y Nadim. Más que nunca se trata de personajes que se mueven en una amplia gama de grises. No son blancos, pues no dejan de ser piratas con las manos manchadas de sangre; pero tampoco negros, no podríamos empatizar con ellos de otra forma. Así, se construye uno de los aspectos más fascinantes de una novela en la que fascinación es la palabra adecuada para definir casi cada página. 

 Ladrones de Libertad es además una novela que respira diversidad, sororidad (todos los mensajes que transmite a través de sus personajes femeninos son especialmente poderosos) y nos inspira a ser mejores personas y aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos y queremos ser. Un canto de sirena igual de bello pero mucho menos mortífero que los que se escuchan en Marabilia. No hay más que le pueda pedir a una novela para tener un puesto de honor en mi estantería.


Viento en popa, ¡a toda vela!
 Arranqué hablando de la trama como aspecto más flojo y aquello que hizo que me costara más entrar de nuevo en este mundo, pero dejándolo ahí no le estaría haciendo justicia al texto. A lo largo de Ladrones de libertad he encontrado material para un desfile de post-its de todas las formas y colores, destacando en especial un giro que considero de los más arriesgados de todos los libros de las autoras.

Ilustración: Lehanan Aida
 Enseguida se nos llena la boca hablando de lo crueles que son Iria y Selene, pero en muchas de sus otras novelas echaba en falta giros argumentales que produjeran un gran impacto del modo en que lo hace este, que es además un estupendo vehículo para el desarrollo de los personajes y la trama durante los compases finales de la novela. De lo más duro del libro, sin duda, pero también lo que más he disfrutado desde un aspecto puramente narrativo.

 Una vez más nuestro río de feelings desemboca en un final que es, como todos los de Marabilia, placentero para el lector aunque no del todo redondo y no necesariamente más especial que el resto de la novela. No es, por lo tanto, un colofón que cierre por todo lo alto (en ese aspecto, yo me quedo con el desenlace de Rojo y oro), pero sí una puerta abierta a nuevas entregas de una saga que continúa y evoluciona a un ritmo cada vez más acelerado, y que nos recuerda que aún no hemos visto el cuadro completo, sino solo una pequeña parte.

 Quedan dos novelas para cerrar este arco argumental de Marabilia, y tengo tanta sed de nuevas historias como Rick tiene de Collen (y eso es mucha, mucha sed). Me despido entonces, con el ojo puesto en el futuro, y las palabras de cortesía para Lehanan Aida, autora de las ilustraciones que ya considero indispensables en la ficción de Seliria; y Nocturna Ediciones, que continúa haciendo un trabajo admirable con su catálogo nacional de literatura juvenil.

 Reseñómetro, ¡es tu turno!

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