31/12/17

7 deseos para 2018


 Cuando se publique esta entrada medio mundo habrá entrado ya en 2018, y en el momento en que la leáis probablemente ya habremos dado la bienvenida al nuevo año también aquí. Es por eso por lo que una vez más toca desvelar mis deseos para los próximos doce meses, y echar la vista atrás para comprobar cuáles de mis deseos del pasado año se han hecho realidad.

 En esta ocasión he decidido ser más conciso: siete deseos en lugar de doce, pero todos ellos más concretos y más firmes. Más que deseos, este año serán propósitos, todos ellos relacionados con la literatura y no tan vagos como "un año lleno de buenas lecturas" y otras ideas similares completamente ajenas a mí. Cuando a finales de 2018 vuelva a repetir este ejercicio, mis éxitos y fracasos habrán sido fruto de mi esfuerzo.

 Dicho esto. ¡Estos son mis siete deseos para 2018! ¡Comparte los tuyos en los comentarios!

1. Leer esos clásicos que tengo pendientes...
 Si mi lista de novedades por leer es interminable... ¡ya no hablemos de los clásicos! No es que haya leído pocos, sino que nunca serán suficientes. Este año pienso especialmente en dos para los que nunca encuentro tiempo: La Historia Interminable (que empecé a leer con seis años y abandoné cuando estaba a punto de llegar al final) y Los Miserables (una novela que, siendo un gran fan del musical, no debería pasar por alto).

2. Leer más... como concepto:
 No estoy descontento con mi volumen de lecturas este año, especialmente teniendo en cuenta que acabo de comenzar el año más duro de bachillerato, pero aún así me gustaría que la cifra fuera más alta, ¡porque las lecturas se me siguen acumulando! No parece que las novedades interesantes de 2018 vayan a ser pocas, así que habrá que sacar tiempo de donde no lo haya para ponerse al día..

3. Abrirme a nuevos géneros:
 Aunque mi zona de confort está en la fantasía y la ciencia ficción, desde que tengo este blog, escribo en El Templo y coordino el Club de los Bibliófagos en Vigo he descubierto muchas lecturas muy diferentes a las habituales y que han  resultado en experiencias muy positivas. Sí, también ha habido fracasos estrepitosos, y ningún otro género ha conseguido desplazar a mis favoritos del trono, pero igualmente en 2018 me gustaría descubrir algo nuevo. ¡En la variedad está el gusto! 

4. Larga vida al Club de los Bibliófagos:
 Ahora que lo menciono, el Club de los Bibliófagos que coordino en Vigo llegó por sorpresa por propuesta de la Casa del Libro, y cada una de nuestras reuniones acaba siendo uno de los mejores momentos del mes (¿quieres unirte? ¡Tienes toda la información aquí!).
 Lo que le pido al 2018 es no solamente que muchos otros bibliófagos se unan al club, sino que este tenga una larga vida por delante. Nació como un proyecto que duraría al menos un año, y como lo más probable es que a partir del próximo curso no pueda ejercer de coordinador, mi deseo es delegar esa responsabilidad en otra persona, ¡y seguir disfrutando del club tantos meses como sea posible!

5. ¡Ir al Celsius!
 Este año pude ir por primera vez a la entrega de los Templis, los premios de la revista El Templo de las Mil Puertas en la que colaboro. Aunque nada me gustaría más que repetir (lo cual está por ver), al próximo año le pido no solo eso, sino más... ¡Ojalá pueda ir al Celsius! El festival de literatura fantástica, terror y ciencia ficción Celsius que se celebra cada verano en Avilés es probablemente el mayor acontecimiento literario del año en nuestro país, y también uno que me queda relativamente cerca. ¡Tengo el presentimiento de que este va a ser el año en que finalmente logre ir!

6. Sacar tiempo, motivación y fuerza de voluntad para ponerme a escribir:
 El año pasado me propuse terminar la escritura de mi #ProyectoAdrastea, y a día de hoy sigo exactamente en el mismo punto. Con muchas más ideas, sí, pero solo en mi cabeza y no sobre el papel. Al 2018 le pido tiempo y motivación (aunque sé que en los últimos trimestres de segundo de bachillerato no voy a encontrar mucho de ninguna de las dos cosas), pero también fuerza de voluntad, porque sé que descargarme de culpa no es del todo justo, y está en mis manos hacer que este proyecto llegue a término y formar un hábito de escritura.
 Así que no pido terminarlo, porque no sé por qué caminos me llevará la historia, pero pido avanzar, trabajar duro y estar satisfecho con mi trabajo.

7. Un nuevo proyecto y, quizá, un adiós:
 Pocas cosas hay en el mundo de las que me sienta más orgulloso que este blog. A pesar de todo, es honesto decir que 2017 ha sido un año de decadencia para él. Quiero pensar que la calidad de mis contenidos se ha mantenido o incluso incrementado, pero no he podido dedicarle ni una fracción del tiempo que deseaba, y como consecuencia la frecuencia de publicaciones y el interés del público se ha visto reducido drásticamente. No creo que la tendencia vaya a cambiar, así que quizá sea hora de decir adiós.

 ¿Significa eso que quiero dejar lo que hago en internet? Absolutamente no, pero me gustaría empezar un nuevo proyecto, probablemente después del verano. Empecé Lectureka con el propósito de escribir aquello que me gustaría leer, y si bien he ido incrementando la calidad de mis publicaciones, la idea original se ha desvirtuado. El motivo es simple: lo que quería leer cuando tenía trece años no es lo mismo que quiero leer ahora. Por eso, si realmente llego a pasar página e iniciar un nuevo proyecto, me gustaría mantener un ritmo reducido de entradas, pero mucho más trabajadas, ganando así más tiempo para leer y escribir. Querría quedarme con las reseñas, las reflexiones, las entrevistas y las crónicas y dejar a un lado la cobertura de actualidad, al menos tal y como la hago ahora. Tengo también muchísimas ideas para nuevos formatos y contenidos que no encajan del todo en el modelo de Lectureka ni en el tiempo que le puedo dedicar a cada entrada, y nada me gustaría más que vencer mis temores y empezar de cero con más fuerza que nunca.

 Eso sí, cuando toque decir adiós, espero que sea de la mejor forma posible.


¿Se han cumplido mis deseos para 2017?

 Hace hoy un año quedaba solamente un día para inaugurar el nuevo aspecto de Lectureka, y en aquel momento era (tampoco vamos a mentir) mucho más feo de lo que es ahora, pero estaba lleno de la misma ilusión. ¿Se habrán cumplido los doce deseos que pedí?

 A 2017 le pedía, como siempre, muchos libros con los que emocionarme. Siendo justos, este año me he enfrentado a muchas malas lecturas, pero también a otras que recordaré durante años. Haciendo balance, diría que ha sido un año muy positivo. ¡Hurra! En cambio, no podría decir que lo haya pasado muy bien en el cine; no solo porque he tenido mucho menos tiempo de asistir, sino porque apenas ha habido adaptaciones de novelas que me haya apetecido ver... ¡y me perdí La Bella y la Bestia!

 Un año más, ni ha habido nuevo Dragal ni hemos tenido noticias de su salto al cine y videojuego, hasta el punto en que temo que todo el proyecto se haya cancelado. Seguiré esperando, eso sí, la quinta entrega de la saga, que estará al caer este 2018... y lo que sí que ha caído este 2017 es esa novela de la que no esperaba mucho y me ha descubierto a una nueva autora. Hablo de una lectura muy reciente, El Valle Oscuro, de Andrea Tomé; una de mis mejores lecturas del año que ha cumplido (a última hora) mi deseo de llevarme una gran sorpresa con un libro que en un principio no me llamara la atención.

 Este año se ha anunciado la reducción del IVA en el cine (medio deseo cumplido, habrá que esperar a que esta sea efectiva), y en otro orden de cosas... he asistido a bastantes presentaciones, tal y como deseaba. Sangue de lúa, Rojo y oro, 4 xinetes, Desayuno en Júpiter, La flor de fuego, Arena negra, Ladrones de libertad y probablemente alguna más que se ha perdido por el camino. Puestos a quejarme, señalaría que todas excepto una fueron durante la primera mitad del año, y lejos de esperar que estuvieran más espaciadas... ¡ojalá hubieran sido más!

 Por fin pude conocer a mis compañeros de la revista El Templo de las Mil Puertas en persona al asistir a la entrega de los Templis, los premios anuales concedidos a las mejores publicaciones de cada año. Por otra parte, no tuve la misma suerte con el festival Celsius, así que ese deseo ha tenido que posponerse al próximo año...

 El guion de Harry Potter y el legado maldito no resultó ser muy diferente en su edición definitiva (prueba de ello es que esta reedición pasó completamente desapercibida), aunque ya suponía que mi deseo era demasiado inverosímil. Ya puestos a ponernos pesimistas, tampoco se cumplieron mis cuatro últimos deseos: no he avanzado en mi proyecto de novela ni completado el NaNoWriMo (con segundo de bachillerato de por medio ni siquiera lo intenté), y por los mismos motivos tampoco mantuve el ritmo de entradas que deseaba ni hice crecer el blog, cuyo contenido fue, aunque creo que de más calidad que en años anteriores, escaso y continuista. ¡De ahí mi deseo de cambio para 2018!
 Aunque prefiero ser optimista, las cifras no lo son tanto: solo cinco de mis doce deseos se cumplieron este año, y he de decir que en su mayoría fueron también los más simples, aquellos en en gran medida no dependían de mí. Cuando echo la vista atrás, sin embargo, no valoro 2017 como un año negativo en el ámbito de mis lecturas, pero sí en lo que respecta al crecimiento del blog y mi realización como escritor (que ha sido nula este año). Espero que 2018 traiga más deseos cumplidos consigo.

¡Feliz año y prósperas lecturas nuevas!

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